jueves, 18 de julio de 2019

Carlos Gardel - Tango Argentino (Su Obra Integral Vol. 16)


"Marca registrada", eso es lo primero que se nos ocurre al adentrarnos en este vol. 16 de la obra integral del zorzal criollo. Una selección de tangos que bien funcionaron y pueden funcionar como una excelente vidriera para las masas foráneas que quieran empaparse del género más popular de la Argentina. Por sus pasarelas desfilan grandes hitos como "Yira yira", "Me Da pena confesarlo", "Clavel del aire" o "De todo te olvidas".

El botánico tango que nació en 1929 y fue grabado por Gardel en 1930, "Clavel del aire" arranca esta selección. Particular version, con coros y acompañamiento de guitarras, que no solo hace un paralelismo entre la amada y esta flor, sino que también se le atribuye connotaciones de la naturaleza a el mismo narrador: ..." en esta región, igual que un ombú solito y sin flor así era yo... Y mi ramazón secándose iba, cuando ella una tarde mi sombra buscó. Un ave cantó en mi ramazón, y el árbol sin flores tuvo su flor." El tango pertenece a la bien llamada corriente "nativista", donde la prosa gauchesca nos presenta temas campesinos y si bien esta poesía nativista no progreso en el tango, "Clavel del aire" es uno de los pocos ejemplos de esta corriente dejando su legado. La letra pertenece al poeta uruguayo Fernán Silva Valdés y la música es de Juan de Dios Filiberto. Su estreno fue en el Teatro Argentino en 1929 por la cantante española Tania, en la famosa temporada de Armando y Enrique Santos Discépolo. De Juan José Guichandut y Armando Tagini, "Misa de Once", un tango rebosante de nostalgias. Remite a historias de amoríos juveniles y marcan toda una época del país: "Entonces tu tenías diez y ocho primaveras, yo veinte y el tesoro preciado de cantar... En un colegio adusto vivías prisionera y sólo los domingos salías a pasear. Del brazo de la abuela llegabas a la misa, airosa y deslumbrante de gracia juvenil y yo te saludaba con mi mejor sonrisa, que tu correspondías, con ademán gentil...". La autentica "alma del arrabal" se ve reflejada en el tango que da titulo a este volumen "Tango Argentino". La letra de Alfredo Bigeschi esboza con el aire arrabalero, recuerdos de como se fue forjando el estilo, remitiendo al alma misma de la propia miseria del arrabal: "¡Tango argentino!, Sos el himno del suburbio y en jaranas o disturbios siempre supiste tallar. Y que en los patios con querosén alumbrados los taitas te han proclamado el alma del Arrabal.". Y luego enaltece al estilo idolatrando viejos éxitos: "De tus buenos tiempos aún hoy palpitan "El choclo", "Pelele", "El taita", "El caburé", "La morocha", "El catre" y "La cumparsita", aquel "Entrerriano" y el "Sábado inglés". Una curiosidad es que la letra de este tango fue modificada en una de sus estrofas, donde se resalta el inevitable disfraz que le tocó vestir: "Inútil que quieran cambiarte de rango y en la aristocracia te mezclen con jazz, en tu inconfundible rareza de tango, se pinta la historia del viejo arrabal...". Pero singularmente, la version aqui nos dice lo mismo, escapando de la aristócrata obviedad:  "¡Qué quieren aquellos jaileifes del Centro que te han disfrazao y te han hecho un bacán; serás siempre extraño en la aristocracia, en cambio sos hijo acá en tu Arrabal!!!!".

De su autoría musical, "Me da pena confesarlo". Un tangazo de 1932. Alfredo Le Pera y Mario Battistella arriban con una una letra de costado existencial, reavivando nostalgias inextirpables y sobretodo enfocados en el paso del tiempo. Se canto en la pelicula "Esperame" de 1933 filmada en Saint-Maurice, Francia, acompañado por la orquesta dirigida por Juan Cruz Mateo. Por supuesto que el tango tuvo muchas versiones, pero la mas recordada por el público más joven o de rock, es la versión que de la banda Almafuerte en la voz de Ricardo Iorio y arreglos de guitarra de Claudio "El Tano" Marciello, para el álbum "Profeta en su tierra" (1998). Otros sentimientos de antaño con gusto a despedida se entonan en "Barra querida": "Me voy, compadre, sin rumbo fijo, mas no sin antes visitar el bodegón, que ayer nos viera siempre reunidos contando hazañas entre copas de pernod. Venga compadre, bebamos juntos, que a mi barrio, tal vez, ya no vuelva nunca, y antes quiero brindar por mi barra de ayer que jamás he de ver.". César Vedani, el responsable de la letra, había escrito un año antes, en 1927, la famosa "Adios Muchachos", tango donde encontraremos paralelismos, y justamente de allí se extrajo el título: "Adiós, muchachos, compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos.". Otra con música de su autoría es "Desdén" con letra de Mario Battistella. Fue el primer tango en el cual trabajaron juntos. Gardel lo estrenaría en 1933 en Radio Nacional, coincidiendo con el regreso del poeta a Buenos Aires. Y lo grabó el 17 de junio de ese año, con las guitarras de Pettorossi, Barbieri, Riverol y Vivas. La trágica letra, pone al narrador relatando sus penurias ante un supuesto "juzgado divino" y ante posibles hechos aberrantes: " El día que comparezca ante el tribunal de Dios, a dar cuenta de mi vida, que me complicaste vos; el día que francamente tenga yo que declarar,la verdad clara y culpable que a Dios no puede escapar y le diga que he faltado a su ley, de mala fe, al hacer de vos un culto, ¡al amarte más que a él! ¡que robé por tu cariño! ¡que maté ciego de amor!...".

Otro de los grandes poetas que dio el tango, fue Enrique Cadícamo y una de sus mas recordadas letras aparece en este vol.16 : "De Todo te Olvidas (Cabeza de novia)". La letra no hace mas que referencia a una persona, en este caso a una muchachita, que no está concentrada, que esta "ida" o que está pasando por una etapa de distracción. En los tiempos previos a una boda, resulta muy común observar que la novia sólo tiene cabeza para pensar en su enamorado y en los incontables detalles que supone la producción de tan esperado acontecimiento. Esta situación provoca que la novia incurra en numerosas distracciones antes del gran momento. Pero es obvia la influencia de Don Enrique a partir del poema del entrerriano Evaristo Carriego, "Tu secreto". De hecho el tango invita a revisar el poema en cuestión:  ¿Qué es lo que te pasa? Cuéntame; te ruego que me confidencias tu preocupación... Acaso tu pena es la que Carriego, rimando cuartetas, a todos contó. `De todo te olvidas, cabeza de novia´...". El sufrido hasta hasta la enfermedad vals, "Rosa de Otoño", con letra de José Rial (hijo) y música de Guillermo Barbieri, fue un vals que sirvió para la realización del cortometraje "Rosas de otoño" (1931) dirigido por Eduardo Morera, con producción de Federico Valle. Fue filmado en 1930 en Buenos Aires pero estrenado al año siguiente. Forma parte del grupo de quince cortometrajes (todos sobre una canción cada uno) pioneros del cine sonoro con sonido óptico, marcando así el inicio de los primeros "videoclips". Se lo puede ver a Gardel cantando el vals luego de un pequeño dialogo con Francisco Canaro. Sin embargo durante la interpretación no se ve en ningún momento a Canaro y a su orquesta.

Del mismo grupo de cortometrajes el archifamoso tango de 1929 con letra y música de ni mas ni menos que Enrique Santos Discépolo, "Yira yira". Un tango repleto de lunfardos, ya desde su sugestivo titulo, que es una castellanización del italiano "girare", que puede ser traducido como andar, callejear,vagar, en el sentido de buscar algo en vano. Un tango que pese a este concepto que sugiere su titulo, y que a lo largo del tango ubica a la irrevocable y abominable naturaleza del hombre, como resultado del mundo en que vive, nos confía una inmensa enseñanza. Y maravillosamente la moraleja que nos deja es de carácter atemporal. Según algunos pasajes del libro "Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo", el poeta, compositor y actor venia de una gira con "mala racha" en 1927 y volvía a Bs As luego de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos y ademas sin un centavo. En medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento, el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor. Agrega Discépolo que "Yira… yira… nació en la calle. Me la inspiraron las calles de Buenos Aires, el hombre de Buenos Aires, la rabia de Buenos Aires… La soledad internacional del hombre frente a sus problemas…Yo viví la letra de esa canción. Más de una vez. La padecí, mejor dicho, más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí. Hay un hambre que es tan grande como el hambre del pan. Y es el hambre de la injusticia, de la incomprensión. Y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires…, todas deben ser iguales… Y no por crueldad preconcebida sino porque en el fárrago ruidoso de su destino gigante, los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar el cielo… El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa… No las ve… No lo conmueven…Yo no escribí “Yira… yira…” con la mano. La padecí con el cuerpo. Quizás hoy no la hubiera escrito porque los golpes y los años serenan. Pero entonces tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que equivocadamente se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista… Como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad… “Yira… yira…” fue una canción de la calle, nacida en la calle cuando le mordía el talón a los pasos de los hombres. Grité el dolor de muchos, no porque el dolor de los demás me haga feliz, sino porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Y traduzco ese silencio de angustia que adivino. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan, ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos…". ¿Que es entonces lo que realmente quiere trasmitirnos Discépolo , con tanto lunfardo, por otra parte?. El primero en aparecer es "grela" como adjetivo de la suerte, que es la que falla y falla. En lunfardo "grela" se le atribuye a la Mujer perteneciente a un rufián. La suerte aqui, sustantivo femenino, es mujer. Por eso falla, y larga al hombre "duro" o "parao", esta expresión significa que lo deja excitado y frustrado, sin darle lo que deseaba. Luego "cuando estes bien en la via" con un modismo a estar "en Pampa y la vía", significa quedar en bancarrota, "seco", como los linyeras que iban vagando entre las vías del tren. Por eso mismo el cuero de los zapatos los "tamangos" se va a rajar buscando "ese mango (dinero) que te haga morfar". Entonces el poeta se encuentra en y ante un mundo que le es indiferente, a nadie le importa nada del otro y no debe esperar nada de nadie, pues: "...la indiferencia del mundo, que es sordo y es mudo, recién sentirás. Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa, yira...!! yira...!!. Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor.". A las casas de buen nivel económico no se llamaba golpeando las manos, ni con los nudillos sobre la puerta, sino apretando el botón de un timbre que andaba con dos pilas muy grandes, Eveready Nº6, que todavía se venden. El "esperanzado" busca respuesta en los demás, el afecto de alguien en quien abandonarse confiado y no morir solo. Algún día no va a poder siquiera pedir ayuda: las pilas van a estar gastadas "secas" y no se va a oír su llamado. El cantor dice todo esto con fundamento, sin pedantería, reconociendo con humildad que a él ya le pasó: "cuando te dejen tirado, lo mismo que a mí". Cuando comprendas "manyés" ("mangiare" en italiano es "comer", en este caso "meterse algo adentro" o "comprender") que los demás están esperando tu derrota para ocupar tu lugar ("se prueban la ropa que vas a dejar"), te vas a acordar de mí, dice el cantor, de este tonto u "otario" que, harto de todo, renegó de su condición humana y "se puso a ladrar", sintiéndose un perro abandonado. Así como otros tantos tangos "Yira yira" sufrió parte de la censura, supresion y posterior sustitución de su lenguaje "inequívoco", "inmoral", "antinacionalista" y/o "lunfardista" por parte del gobierno militar de 1943 en Argentina, por lo que "Yira Yira", paso a llamase "Camina, camina". En 1949, y felizmente, durante la presidencia del Gral. Juan Domingo Perón, se anularon las restricciones hechas a este tango. Por otro lado el cortometraje de 1931, que luego veremos mas abajo, comienza con un histórico dialogo entre Gardel y Discépolo para luego interpretar el tango acompañado por los guitarristas Ángel Domingo Riverol, Guillermo Barbieri y José María Aguilar, aunque este último no aparece en escena. Por supuesto que contó con numerosas versiones, de las mas cercanas a la de Carlitos, fueron las versiones de Tania, la de Ignacio Corscini, mas adelante la de las otras dos voces pilares del genero: Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche. Pero sin ninguna duda la mas recordada para las generaciones mas jóvenes fue la versión de la banda de rock Los Piojos en su álbum debut "Chactuchac" (1992) , en la particular voz de Andrés Ciro Martinez.

Co-compuesta con Razzano y letra de Battistella, Gardel canta con la calida candidez que le remiten objetos tan preciados del pasado (incluso de un pasado inmemorial, desde la misma cuna) en "Medallita de la suerte". Y el típico y cruel desengaño amoroso que se da en nuestro tan querido tango argentino, (ya es otra "marca registrada" entre sus lineas) lo encontraremos en el tango final de este volumen : "Tras cartón". Un tango grabado por Gardel en 1929 con música de Anselmo Aieta y letra de Santiago Adamini. A este último se lo involucra en una anécdota con un gran gesto de camaradería y amistad, con este tango. Era sabido que Adamini ademas de poeta, cantor y guitarrero, era milonguero. Durante un tiempo fue compañero de un sinnúmero de milongas junto al famoso bailarín de tango Benito Bianquet (Ovidio José Bianquet) mas conocido como "El Cachafaz". En una oportunidad, estando con él en una milonga, éste lo anoticio que le "venían mal los borrados" y estaba "fallo al oro". Adamini, que creó tangos exitosos (como "Trasnochando", "A las 7 en el Café", "Señores yo soy del centro", "El cocherito" y "Para mí lo mismo da") le prometió tirarle un cable. Justo acababa de componer con Anselmo Aieta este tango: "Tras cartón". Hablaron con Anselmo y decidieron agregarlo como compositor de la música de dicho tango, para que se llevara unos pesos. Como Adamini era amigo de Gardel, fueron a verlo con el Cacha y Aieta,  le llevaron el tema y le explicaron la historia. El morocho del abasto se lo grabó sin dudarlo. Luego Canaro supo de tal maniobra y también lo registró. Gardel lo hizo en 1929 con las guitarras de Aguilar y Barbieri y Canaro el 2 de Abril de 1930. Pirincho (Canaro), incluso lo grabó en versión instrumental para mayor beneficio del Cacha.

Mas abajo vemos los dos cortometrajes de 1931 que se incluyen en este volumen. Donde se podrán apreciar los legendarios y clásicos diálogos que Gardel mantenía con sus colegas antes de cada interpretación . Primero "Rosa de Otoño" con Francisco Canaro y luego "Yira Yira" con Enrique Santos Discépolo.


Lista de Temas:

1. Clavel del aire
2. Alma en pena
3. Misa de once
4. Tango argentino
5. Palomita blanca
6. Una tarde
7. Me da pena confesarlo
8. Barra querida
9. Desdén
10. No te engañes corazón
11. Farolito de papel
12. De todo te olvidas
13. Rosa de otoño
14. Yira yira
15. Senda florida
16. Dicha pasada
17. Medallita de la suerte
18. Tras cartón


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Volumen XVI: "Tango Argentino"

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